La automatización de la fertilidad: cuando la reproducción humana entra a la era industrial
- Scarlett Calvillo

- 14 ene
- 2 Min. de lectura

Durante décadas creímos que ciertos procesos eran intocables. Demasiado humanos. Demasiado delicados. Demasiado biológicos como para sistematizarlos.
La automatización de la fertilidad marca un punto de quiebre: procesos que durante décadas dependieron de la destreza humana hoy se rediseñan bajo principios de precisión, repetibilidad y escala industrial.
Hoy, en Ciudad de México, esa idea empieza a romperse.
La automatización de la fertilidad no es un avance médico, es un cambio industrial
En una clínica discreta de Polanco opera un sistema que no asiste a médicos: los reemplaza en la parte más crítica del proceso.
La startup Conceivable Life Sciences desarrolló un sistema robótico capaz de ejecutar de principio a fin la fecundación in vitro.
No es un avance incremental. Es un cambio de paradigma.
El laboratorio no se construyó con lógica hospitalaria, sino industrial. La mezcla es reveladora:
Robótica de manufactura avanzada, como la que utiliza SpaceX.
Algoritmos de navegación y toma de decisiones similares a los de Tesla.
No para “ayudar” al embriólogo, sino para eliminar la variabilidad humana.

Puedes ver su funcionamiento aquí: https://www.youtube.com/watch?v=-hQwHVowlkY
El verdadero problema no era la tecnología
El obstáculo nunca fue científico. Fue operativo.
La fecundación in vitro depende de movimientos microscópicos que, hasta hoy, recaían en el pulso de una persona. Incluso con años de experiencia, el error humano es inevitable: fatiga, estrés, inconsistencia.
El sistema robótico no interpreta. Ejecuta.
Hace 30 correcciones por segundo, con precisión de milésimas de milímetro, de manera constante y repetible.
Y los resultados ya existen: 19 nacimientos logrados sin intervención manual directa.
Escalar lo que antes era artesanal
Aquí aparece la pregunta que sí importa para el mundo corporativo:
¿por qué llevar este proceso a una lógica industrial?
Porque hoy la fertilidad es inaccesible para la mayoría. Un solo ciclo puede costar decenas de miles de dólares, limitando el acceso a quienes pueden pagarlo.
La visión es construir infraestructura reproductiva escalable, capaz de reducir costos y atender un mercado que duplicará su tamaño en los próximos años.
La reproducción, por primera vez, se diseña pensando en eficiencia, volumen y consistencia.
Perspectiva Bluebox
Este caso no trata solo de salud. Trata de liderazgo frente a lo incómodo.
Cada industria tiene procesos que se protegen bajo el argumento de “esto solo lo puede hacer una persona”. Pero cuando la precisión, la repetibilidad y la escala se vuelven estratégicas, esa creencia empieza a estorbar.
La pregunta no es si la automatización llegará a los procesos más sensibles.
La pregunta es quién se atreve a rediseñarlos primero.
Paradójicamente, para proteger nuestra biología, tuvimos que pensar como ingenieros industriales.
¿Qué otros procesos “intocables” crees que están más cerca de industrializarse de lo que imaginamos?
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